Contingencia de un encuentro de cuerpos, posible elementalmente por juegos sexuales o del orden del acto, donde está borrado el Otro simbólico y no están ubicadas prohibiciones. Hay un segundo tiempo donde se rompe este encuentro, y pareciera como «no haber sucedido». El goce acontece en el cuerpo sin mediación ni orden simbólico, sin compromiso subjetivo. Es un significante interesante usado por los adolescentes, y más jóvenes en la Habana y que parecería pulsión pura, en términos de descarga o catarsis. (Maritza Bernia, NEL, La Habana, Cuba).